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“Agua que no puedas beber, déjala correr”

Una de las obras de arte contemporáneo considerada más importante del S.XX es la “Fuente”, el urinario de Marcel Duchamp, que en 2004 fue votada como «la obra de arte más influyente” de dicho siglo por 500 profesionales británicos del sector artístico.

«La obra de arte más influyente” del S.XX determinada en 2004 a partir del criterio de quinientos profesionales británicos del sector artístico es  la “Fuente”, el urinario de Marcel Duchamp.

Marcel Duchamp (1917), Edward Steichen. Philadelphia Museum of Art
Fountain. China en etapa de Mao. MiddleEast.org

La obra se expuso por primera vez en el año 1917 en el Salón de los independientes de París. Este ready-made marcó las pautas del arte conceptual y cambió la manera de entender el arte; cuestionando ¿qué es el arte? y ¿quién determina que un objeto es arte?. Así ha trascendido su relevancia de obra-autor a través del tiempo hasta la actualidad.

Dicen, que el artista comiendo en un restaurante de Nueva York se dirigió a la tienda J. L. Mott Iron Works nº 118 de la Quinta Avenida y compró un urinario blanco de porcelana que se llevó a su casa, lo observó y escogió el sentido contrario al de su uso original, con una intención muy conceptualizada.

Lo tituló y lo firmó con el seudónimo de R. Mutt y lo mandó a la Sociedad de Artistas Independientes de N. Y, para que fuese incluido en la exposición anual pero fue rechazado.

Pero una fuente, es un lugar reconocible donde en algún momento brotará el agua del suelo, de la roca, de un saliente artificial. Y ese preciado líquido incoloro e inoloro no se puede retener, como la verdad.

No hace mucho en los Estados Unidos, el profesor William Camfield de la Universidad de Rice de Houston (Texas) y la profesora Rhonda Roland, así como el fallecido Kirk Varnedoe de Princeton, han demostrado en sus investigaciones publicadas entre 1996 – 2008 que en la tienda citada no vendían urinarios de este tipo y que la obra “sin título” presentada en la exposición de N.Y., pertenecía a una persona que no era M. Duchamp.

Desde la Universidad de Ryerson en Toronto (Canadá) la profesora Irene Gammel fue la primera en descubrir quién era la «amiga» que bajo el seudónimo masculino de Richard Mutt pudo mandar el urinario para la exposición de 1917. A los estudios de Gammel han contribuido también el francés Hector Obalk y el británico Glyn Thompson de la Universidad de Leeds.

Dra. Irene Grammel. Portada de su libro
http://mlc.ryerson.ca/people/irene-gammel

Además, en la publicación de Archives of American Art Journal en 1983 (hace 31 años) podemos observar una carta del artista a su hermana del 11 de abril de 1917, enfermera en Francia que ya en 1916 Suzanne fue una de las pioneras mundiales del collage-assamblage y las pinturas mecaniformes.

En dicha correspondencia M.D le dice a su hermana: «Una de mis amigas, bajo el seudónimo masculino de Richard Mutt, ha mandado un urinario de porcelana como escultura».

“¡Ooooh, por favor!. El agua finalmente corre…”

Quien consideró el urinario como escultura fue la poeta Elsa von Freytag-Loringhoven (Plötz, Alemania 1874-1927) conocida como “la Baronesa Dadá”, tras  su tercer matrimonio con un barón alemán que vivía en Nueva York. El periódico The Little Review la consideraba una estrella y publicó sus poemas junto a fragmentos  de la obra Ulises de James Joyce.

Elsa von Freytag-Loringhoven. Pinteres: La polymita

Julian Spalding exdirector de los museos de Glasgow (Escocia) y Glyn Thompson publican en la revista  Scottish Review of Books[i] un espeso trabajo, rigurosamente documentado sobre el supuesto robo del urinario de Elsa von Freytag-Loringhoven por Marcel Duchamp. Esta información también se muestra en la exposición del Summerhall Festival titulada A Lady’s Not A Gent. Demostrando que M. Duchamp no reclamó la autoría de la obra hasta 1950, cuando ya había muerto Elsa von Freytag-Loringhoven, asfixiada por una fuga de gas en París.

Elsa era conocida como la poeta de objetos hallados que transformaba en obras de arte.

Cuando el 6 de abril de 1917 Estados Unidos declara la guerra a Alemania, la artista reacciona provocando a la Sociedad de Artistas Independientes que no reconocían en su trabajo elementos creativos de valor.

Las investigaciones afirman que la “Condesa Dadá” envió el urinario colocado del revés y firmado R. Mutt (la palabra homófona de Armut, que significa pobreza intelectual) un recurso literario que utilizaba a menudo en sus poemas con numerosas resonancias en la lengua alemana. Este juego de palabras se constituía en una doble provocación, si aceptaban la obra la Sociedad de Artistas Independientes no distinguía entre una escultura y un objeto cotidiano. Y si la rechazaban contradecían el criterio de que la obra de arte la define el artista que la presenta.

El urinario era una declaración de guerra de Elsa contra los hombres que hacían la guerra (detallan con pruebas documentales Spalding y Thompson).

Elsa murió en 1927 arrinconada y olvidada por artistas como Ezra Pound, Ernest Hemingway o M. Duchamp.

En 1950 Duchamp asume la autoría de la Fuente y reprodujo 17 copias, que están hoy en museos de primera fila a nivel internacional como la Tate Modern de Londres, el Pompidou de París, el Museo de Arte Moderno de San Francisco, el Museo Nacional de Kioto o el Museo de Israel.

¿Quién reconocerá ahora estas aguas tan, pero tan transparentes?, que desestructura  la historia del arte tal y como la conocemos hoy.

¿Quién le reconocerá a Elsa su verdadero lugar en la historia del arte?. ¿Dejará la Fuente de estar entre las primeras obras del arte contemporáneo ahora que sabemos que ha sido creada por una artista?.

Un icono del ámbito del arte fruto de la apropiación de la creación intelectual de la “Condesa Dadá” por parte de Marcel Duchamp.

Se ha invertido demasiado en la ficción de Duchamp, innumerables teorías artísticas, curatoriales y académicas se han basado en él.

Entre los elementos de resistencia que impiden el reconocimiento de todo lo antes expuesto está el valor económico que se le ha dado a esta obra dentro del engranaje que constituye el comercio del arte, millones de libras se han invertido en más de 17 copias del urinario de “Elsa” que han sido reproducidas por Duchamp.

Mabel Hechevarria Martínez

[i] https://www.scottishreviewofbooks.org/2014/11/how-duchamp-stole-the-urinal

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Las artistas feministas cuestionan los mass media. Laura Mulvey, Cindy Sherman, Barbara Kruger y Jenny Holzer

El texto “Visual Pleasure and narrative Cinema” (“Placer visual y cine narrativo” de 1975) de la cineasta y crítica Laura Mulvey se sitúa en la tercera fase del feminismo al cuestionarse los roles construidos socialmente por los medios de masa y el cine de Hollywood, que representa un tipo de mujer pasiva que trasmite ideas masculinas mientras que los hombres actúan y piensan. Según Mulvey el placer visual de la cultura de masas no es en absoluto “de masas”, está primordialmente diseñado para ajustarse a la estructura psíquica del macho heterosexual y permitir su disfrute de la imagen femenina como un objeto erótico. Así la cultura patriarcal coloca a “la mujer como imagen” y “al hombre como portador de la mirada”.

Las feministas analizaban el papel de los mass media, siendo un aspecto que ha marcado al Arte Activista. Un ejemplo de ello es Cindy Sherman. Esta artista encontró un nuevo camino para el autorretrato en su serie Untitlled Film Stills de 1977 (Fotogramas cinematográficos sin título) en la que se mostraba disfrazada como actrices en papeles de películas. Con esta obra cuestionaba como se establecen los roles sociales de la mujer a través de los medios de comunicación. En Untitlled Film Stills Nº 2 (Fotogramas cinematográficos nº 2 sin título, 1977) trabaja sobre el aspecto voyeurístico de la mirada.

Con el tiempo Sherman utiliza muñecos y partes artificiales del cuerpo en sus fotografías, en su serie Puppen (1992-93) representa escenas sexuales obscenamente para denunciar como socialmente se ha construido el carácter puramente sexual del cuerpo femenino. También trabaja sobre los clichés que consideran el cuerpo de la mujer como un elemento que se puede construir, cambiar, mejorar, por encima de su propia identidad en Sex Pictures (Fotografías de sexo, 1992).

El psicoanálisis permitió a las feministas estadounidenses de los ochenta hacer una crítica sobre del modelo patriarcal que asocia a la mujer con la pasividad y la carencia. Una idea que se repite en el arte, los medios de masa y la publicidad frente al hombre que ejerce un papel activo. Barbara Kruger con un trabajo que se desarrolla entre el posmodernismo crítico y el arte activista, cuestiona este hecho en obras como Tu mirada me da en un lado de la cara de 1981. Esta artista se apropia de imágenes de la cultura de masas y del concepto de mujer portadora de significados patriarcales. Esta crítica al pensamiento social impuesto (patriarcal, heterosexual y occidental) fue seguida en los noventa por colectivos de gays, lesbianas y contra el racismo.

Kruger provenía del ámbito del diseño, pero su contacto con las feministas de Nueva York en 1970 le hizo reflexionar sobre la distinción entre arte y oficio. Su labor como docente le permitió conocer nuevas tendencias, evolucionar en su trayectoria artística y encontrar su propio estilo. Trabaja sobre temas diversos, la medicina, la identidad sexual, la representación del cuerpo, el poder y al igual que Jenny Holzer da a la obra de arte un valor monumental en relación a su compromiso político. Su obra ha influido en un gran número de activistas y a pesar de la crítica que contenían se exponían en los circuitos del arte, llegaba a un público elitista y era adquirido por coleccionistas y museos a precios exagerados.

Desde su llegada a Nueva York en 1977 Jenny Holzer utiliza el lenguaje de la televisión, la publicidad, la fotografía y la ideología de la vida cotidiana para trasmitir otro tipo de información. Su trayectoria artística proviene del minimalismo y en la mayoría de sus obras trabaja con textos y luz. Es una constante en toda su trayectoria su interés por que la ciudadanía reflexionara sobre diferentes cuestiones sociales como la política, la sexualidad y la violencia, entre otros aspectos.

En su primera serie Truisms (Tópicos) estampó aforismos en camisetas y carteles que instaló por diferentes lugares de la ciudad. Años más tarde, utilizó paneles electrónicos para difundir mensajes políticos destinados a despertar la conciencia del público. Sus obras son ejemplos perfectos de apropiaciones postmodernas, con su talento mordaz transforma los lugares públicos en espacios de creatividad, cargados de significación y anónimos.

En 1993 cuando la guerra de Bosnia estaba en su punto más álgido se publicó en la portada de la revista del Süddeutshe Zeitung un mensaje de Holzer cuyo original había sido impreso en tinta mezclada con la sangre de mujeres bosnias “donde mueren mujeres estoy totalmente alerta”, que provocó un gran escándalo entre el público. Con esta acción y con la serie fotográfica Sex Murder (asesinato sexual, 1993-1994) escribió frases sobre la piel de mujeres. Con ambas obras Holzer quería llamar la atención sobre los numerosos crímenes sexuales y violaciones que se producían en Bosnia.

 Inmaculada López Liñán

“Valencia, ciudad globalizada: movimientos sociales, arte comprometido y activismo desde finales del siglo XX hasta la primera década del tercer milenio”. Universidad Politecnica de Valencia, Valencia 2016.

 

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La performance feminista a fínales de los sesenta. Womanhouse (casa de la mujer).

El arte feminista se cuestiona el presupuesto de que todas las personas son iguales, una vez resaltadas las diferencias entre hombres y mujeres eran más evidentes las desigualdades entre los distintos colectivos sociales. Las artistas discrepaban sobre la neutralidad del lenguaje y su objetividad racional. Entre sus prioridades estaba tener espacios donde trabajar, exponer, enseñar y alentar el cambio, por lo que creaban galerías privadas gracias a la constitución de colectivos como AIR (Artista en Residencia) en Nueva York en 1972.

En ese mismo año, Judy Chicago y Miriam Shapiro cofundadores del Programa de Arte Feminista del Instituto de Artes de California ( CalArts ) en colaboración con sus estudiantes constituyeron Womanhouse (casa de la mujer). En una propiedad vacía en Los Ángeles instalaron diecisiete ambientes que reflejaban la discriminación que sufrían las mujeres en el ámbito doméstico y que servían de escenario para distintas performances feministas. En este espacio se mezclaba la producción de arte, la colaboración y la transmisión del pensamiento feminista, que se concretó en un arte de temática femenina.

El salón de Womanhouse era nuestro teatro. La obra de performance, dirigida por Judy Chicago, hizo piezas que se relacionaban con las vidas y actividades de las mujeres. Estas piezas surgieron de sesiones de trabajo informales en las que las mujeres «actuaron» aspectos de sus vidas[1]

En Cock and Cunt Play (El juego de la verga y el coño) Chicago representa los papeles tradicionales de ambos sexos que acaba con la muerte de la mujer denunciando la violencia de género. Esta obra fue realizada en Womanhouse a pesar de que su creación era anterior, al considerar que era representativa de la vida de muchas mujeres. La performance es realizada por dos mujeres, cada una de ellas lleva su respectivo sexo realizado en plástico. La obra representa los deberes y demandas domésticas y sexuales de las mujeres dentro del ámbito de la familia.

La obra Waiting hace referencia a la pasividad y conformismo de la vida de las mujeres. Su creadora Faith Wilding se balancea lentamente sentada en una silla, mientras hace un repaso de su vida desde la infancia hasta su muerte. Una vida de espera en la que sus intereses están supeditados al desarrollo de la vida de los demás, mientras que su propia vida no tiene lugar.

La performance era utilizada por las artistas feministas norteamericanas de finales de los 60 como un medio de expresión crítica que permitía cuestionarse sobre los roles establecidos o trabajar sobre aspectos traumáticos de las mujeres. Muchas artistas feministas realizaron performance como Lucy Lippard, Arlene Raven, Sheila Levrant, June Wayne entre otras. Edelson es un ejemplo de artista que utiliza la performance entre las técnicas y medios diferentes con los que trabaja, emplea el lenguaje de la publicidad en el espacio público y le interesa especialmente visibilizar los roles impuestos por los medios de masa

En Ablution varias artistas (Chicago, Suzanne Lacy, Sandra Orgel y Aviva Romani) mezclan la performance de tarea y la de ritual con la idea de expresar el sometimiento, el acoso, la violación y la brutalidad a la que está sometida la mujer. En esta performance realizada en 1972 algunas mujeres eran sumergidas en tubos que contenían diferentes líquidos, después otras las vendaban en un espacio donde las paredes estaban llenas de vísceras de animales, mientras se escuchaban los testimonios grabados de una violación.

Inmaculada López Liñán

“Valencia, ciudad globalizada: movimientos sociales, arte comprometido y activismo desde finales del siglo XX hasta la primera década del tercer milenio”. Universidad Politecnica de Valencia, Valencia 2016.

[1] http://www.womanhouse.net/

 

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El Arte Feminista a finales de los sesenta

El Arte Feminista con su lema “lo personal es político” influyó en el Arte Activista por su reflexión sobre la dimensión pública de las experiencias privadas, al incorporar lo personal en la noción de arte político y la idea de que los acontecimientos locales, nacionales o internacionales afectan nuestras vidas. Pero, sobre todo, por considerar indispensable la colaboración con la comunidad con la que se colabora, para conseguir una mayor efectividad en aquellos proyectos que pretenden promover cambios sociales. Siendo un tipo de arte que, desde su origen, está relacionado con los movimientos en defensa de los derechos civiles de las mujeres.

Consideramos necesario en este punto reflexionar sobre el feminismo como movimiento social y político que surge del posicionamiento contra el patriarcado, por subordinar a las mujeres mediante los sistemas políticos, legales, culturales, religiosos y sociales a lo largo de la historia. Y ha marginado a aquellas personas que se alejan de los patrones establecidos. La transmisión de una historia de la humanidad escrita por hombres, donde prácticamente no aparecen las mujeres es una muestra más de opresión social que las relega a un papel secundario, al ámbito del hogar y la familia.

El feminismo como movimiento reivindicativo es polémico puesto que supone un cambio que afecta a la estructura misma de nuestra sociedad patriarcal. Cuando a finales de los sesenta y principios de los setenta este movimiento social y político entra en conexión con el arte provoca su transformación, gracias a la contribución de mujeres artistas que consideraban que el arte podía contribuir a propiciar cambios sociales. Es importante tener en cuenta que no existe un único arte feminista. Y, por otro lado, que este tipo de prácticas artísticas han influenciado el arte más significativo que se ha producido en las últimas tres décadas del SXX. Y esto se hace evidente, en la elección de los temas seleccionados por los y las artistas. Entre ellos, la construcción social de la identidad de género, la carga semiótica de la diferencia sexual o el papel de los medios de comunicación de masas como agente de socialización.

En 1969 se produjo una de las primeras reivindicaciones del feminismo en el arte cuando en la exposición anual del Whitney Museum se hizo evidente que eran minoría las mujeres artistas que participaban en la muestra. Este hecho provocó las acciones de un grupo de artistas que derivó en la creación de WAR (Women Artists in Resistence).

Las artistas feministas rechazaron los descubrimientos masculinos y pretendían encontrar sus aportaciones al mundo del arte resaltando los valores de la diferencia, revalorizando lo femenino y creando sus propias imágenes. Este planteamiento les llevó al redescubrimiento y apreciación de las artes decorativas y los oficios encasillados en el rol femenino. Por ejemplo, mientras Mirian Shapiro mezclaba diferentes formas de coser en sus collages denominados femmage, Judy Chicago que proviene del postminimalismo hacia performances con mujeres en la Escuela de Fresno donde realizaban lecturas, discusiones y representaciones de roles con los que aprendían de la vida real.

Chicago al igual que otras mujeres feministas recupera la artesanía y los saberes femeninos, utiliza la cerámica y el punto en sus obras. The Dinner Party es una reinterpretación de la Ultima Cena que simbolizaba las infinitas comidas realizadas por las mujeres a lo largo de la historia. En esta instalación tres largas mesas formaban un triángulo equilátero sobre un suelo compuesto por dos mil trescientas baldosas con el nombre de novecientas noventa y nueve mujeres anónimas que sirven de apoyo a otras ilustres invitadas a la mesa que son representadas por platos de cerámica decorados, manteles de lino, copas, cuberterías y servilletas. La obra hace un recorrido por la historia femenina desde la prehistoria hasta el siglo XX. Y tiene relación con la segunda ola feminista al recuperar los oficios femeninos, rescatar a algunas de las muchas mujeres olvidadas que han sido reubicadas con la creación de una historia feminista, Y por la asociación entre mujer y cuerpo al representar con esta forma triangular a la vagina.

Inmaculada López Liñán

“Valencia, ciudad globalizada: movimientos sociales, arte comprometido y activismo desde finales del siglo XX hasta la primera década del tercer milenio”. Universidad Politecnica de Valencia, Valencia 2016.

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9 ideas, una experiencia en Torrox

Un estudio solicitado a una empresa investigadora por un grupo empresarial, con intereses dentro de la Provincia de Málaga, buscaba ubicar geográficamente dónde se encontraba el mejor clima de Europa. Y llegó a la conclusión que está en el municipio de Torrox-Málaga, para determinarlo tuvieron en cuenta las combinaciones meteorológicas óptimas del clima mediterráneo- subtropical, sus temperaturas suaves, y sus lluvias bien localizadas entre otras categorías.

Lo que no se menciona en el estudio son las características especiales que poseen sus habitantes, especialmente las mujeres, aquellas que con sus largas experiencias de vidas, sus recuerdos familiares, sus extensas hojas de trabajos, con sus partos y sin ellos.

Su deseo de encontrarse asociadas para hablar de cosas que entienden, que les gustan y/o preocupan. Se han convertido en mujeres cada vez más fuertes, de pensamientos más claros y que conforman un amplio abanico generacional.

Hemos conocido a estas mujeres, hemos admirado esa fortaleza, esa valía tan sorprendente de hacer lo que se debían en cada momento y continuar hacia adelante sin perder la curiosidad por lo nuevo. Una buena parte de la historia de las mujeres que nos es cercana.

Mujeres de diversas edades, contextos y realidades, que han podido beneficiarse de la aprobación de leyes que antes no existían, como las que se constituyeron de manera real a partir de 1981: permisibilidad jurídica bancaria; legalidad de conducción, acceso a la instrucción, separación matrimonial, voto femenino, poseer permisos de trabajo, disponer de sus propios bienes, entre otros.

Figura No. 1. Constitución Española 1978

A ellas, hemos ido con un torbellino de razonamientos sobre la igualdad de oportunidades por cuestiones de sexo-género, con el arte de las feministas desde los años 60 y el arte contemporáneo en general, para remover, cuestionar y compartir ideas. Para nuestra alegría acogieron la propuesta con interés, y actualmente nos encontramos en un punto reflexivo y de trabajo conjunto.

Entre las experiencias compartidas con las mujeres de Torrox esta nuestro deseo sororo de aprender, sin condicionamientos previos, de la obra The Dinner Party de Judy Chicago de 1979[2], considerada una de las obras de arte contemporáneo más importantes dentro del arte activista feminista.

Deseábamos observar que aspectos y reacciones manifestaban las mujeres participantes ante la obra que desconocían. Volver a lo que quizás pueda ser la esencia del arte conceptual, eso que sucede cuando algo te llega al alma, a la emoción, esa que evoca y te hace pensar.

Pasamos directamente a las imágenes. Inmediatamente detectaron las cosas importantes, el extenso recorrido por la historia de las mujeres, muchas desconocidas para ellas y comenzaron las anotaciones sobre lo que veían. El recurso poético de similitud y político de ruptura, con la última cena…

Fotografía No. 3. The Dinner …Judy Chicago, The Dinner Party (1974-1979). Elizabeth A. Sackler Center for Feminist Art, Collection of the Brooklyn Museum.

La magnitud de la obra, impresionante hasta en las fotografías. Sobre el inmenso y laborioso trabajo para lograrla. Los comentarios eran infinitos: que si el hilo de oro, que el bordado, que la costura aquí y allá, los dibujos pintados sobre la tela, que si la cerámica, que la copa del cáliz …

Y muchas preguntas sobre el tiempo que le llevo a la artista su producción (algo tan trascendente para las personas, la proyección temporal). Y hasta del posible alto coste de la misma, los metros de extensión. Examinaban y observaban todo al mínimo detalle, mientras nos atiborraban de preguntas.

Lo último fueron los detalles de las flores, las orquídeas, las hermosas vulvas de todos los tipos y colores. Ahí la sorpresa, y los comentarios en voz baja que no quisieron compartir pero que los hicieron. Ni tan siquiera cuando comenzamos a hablarles del cuerpo y la sexualidad de las mujeres.

Fotografía No. 4. Fragmentado The Dinner … Judy Chicago, The Dinner Party

Fotografía No. 5. Judy Chicago, abril del 2017[3]

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La obra de Judy Chicago contaba con nuestra admiración, pero nunca desde una experiencia tan directa y rica, multiplicada. Corrían por nuestras venas de una manera tremenda todas aquellas mujeres históricas, la fuerza de las treinta y nueve mujeres de la mesa y de las novecientas noventa y nueve que conforman “el suelo de la herencia” sobre el que descansa la mesa. Al Dinner… le vimos a través de los ojos de unas 45 mujeres de las Asociaciones de Torrox, una energía tremenda que fluyó en la sede del Morche.

De esta energía histórica, reivindicativa y de resistencia han salido las nueve ideas poderosas de Torrox. ¿Qué casualidad numérica? Como 39, como 999. ¿Será que las mujeres participantes han sido contagiadas por las fortalezas gentilmente cedidas de las artistas feministas?.

Las nueve ideas poderosas de Torrox serán confeccionadas con las capacidades y habilidades de las participantes, con sus conocimientos heredados y/o adquiridos por la historia de la cultural de las mujeres. Nueve obras que serán exhibidas por el “Proyecto Entretejiendo Redes. Innovación y creatividad” en la Casa de Mujeres de Málaga, un espacio de encuentro para todas las mujeres de la Provincia.

¿Cuáles son las ideas poderosas?. Espera y ven a verlas cuando llegue el momento de sentir lo que evoca el arte feminista.

Mabel Hechevarria Martínez


[1] Asociación Azul Violeta

[2] www.brooklynmuseum.org/exhibitions/dinner_party

[3] www.judychicago.com