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Las artistas feministas cuestionan los mass media. Laura Mulvey, Cindy Sherman, Barbara Kruger y Jenny Holzer

El texto “Visual Pleasure and narrative Cinema” (“Placer visual y cine narrativo” de 1975) de la cineasta y crítica Laura Mulvey se sitúa en la tercera fase del feminismo al cuestionarse los roles construidos socialmente por los medios de masa y el cine de Hollywood, que representa un tipo de mujer pasiva que trasmite ideas masculinas mientras que los hombres actúan y piensan. Según Mulvey el placer visual de la cultura de masas no es en absoluto “de masas”, está primordialmente diseñado para ajustarse a la estructura psíquica del macho heterosexual y permitir su disfrute de la imagen femenina como un objeto erótico. Así la cultura patriarcal coloca a “la mujer como imagen” y “al hombre como portador de la mirada”.

Las feministas analizaban el papel de los mass media, siendo un aspecto que ha marcado al Arte Activista. Un ejemplo de ello es Cindy Sherman. Esta artista encontró un nuevo camino para el autorretrato en su serie Untitlled Film Stills de 1977 (Fotogramas cinematográficos sin título) en la que se mostraba disfrazada como actrices en papeles de películas. Con esta obra cuestionaba como se establecen los roles sociales de la mujer a través de los medios de comunicación. En Untitlled Film Stills Nº 2 (Fotogramas cinematográficos nº 2 sin título, 1977) trabaja sobre el aspecto voyeurístico de la mirada.

Con el tiempo Sherman utiliza muñecos y partes artificiales del cuerpo en sus fotografías, en su serie Puppen (1992-93) representa escenas sexuales obscenamente para denunciar como socialmente se ha construido el carácter puramente sexual del cuerpo femenino. También trabaja sobre los clichés que consideran el cuerpo de la mujer como un elemento que se puede construir, cambiar, mejorar, por encima de su propia identidad en Sex Pictures (Fotografías de sexo, 1992).

El psicoanálisis permitió a las feministas estadounidenses de los ochenta hacer una crítica sobre del modelo patriarcal que asocia a la mujer con la pasividad y la carencia. Una idea que se repite en el arte, los medios de masa y la publicidad frente al hombre que ejerce un papel activo. Barbara Kruger con un trabajo que se desarrolla entre el posmodernismo crítico y el arte activista, cuestiona este hecho en obras como Tu mirada me da en un lado de la cara de 1981. Esta artista se apropia de imágenes de la cultura de masas y del concepto de mujer portadora de significados patriarcales. Esta crítica al pensamiento social impuesto (patriarcal, heterosexual y occidental) fue seguida en los noventa por colectivos de gays, lesbianas y contra el racismo.

Kruger provenía del ámbito del diseño, pero su contacto con las feministas de Nueva York en 1970 le hizo reflexionar sobre la distinción entre arte y oficio. Su labor como docente le permitió conocer nuevas tendencias, evolucionar en su trayectoria artística y encontrar su propio estilo. Trabaja sobre temas diversos, la medicina, la identidad sexual, la representación del cuerpo, el poder y al igual que Jenny Holzer da a la obra de arte un valor monumental en relación a su compromiso político. Su obra ha influido en un gran número de activistas y a pesar de la crítica que contenían se exponían en los circuitos del arte, llegaba a un público elitista y era adquirido por coleccionistas y museos a precios exagerados.

Desde su llegada a Nueva York en 1977 Jenny Holzer utiliza el lenguaje de la televisión, la publicidad, la fotografía y la ideología de la vida cotidiana para trasmitir otro tipo de información. Su trayectoria artística proviene del minimalismo y en la mayoría de sus obras trabaja con textos y luz. Es una constante en toda su trayectoria su interés por que la ciudadanía reflexionara sobre diferentes cuestiones sociales como la política, la sexualidad y la violencia, entre otros aspectos.

En su primera serie Truisms (Tópicos) estampó aforismos en camisetas y carteles que instaló por diferentes lugares de la ciudad. Años más tarde, utilizó paneles electrónicos para difundir mensajes políticos destinados a despertar la conciencia del público. Sus obras son ejemplos perfectos de apropiaciones postmodernas, con su talento mordaz transforma los lugares públicos en espacios de creatividad, cargados de significación y anónimos.

En 1993 cuando la guerra de Bosnia estaba en su punto más álgido se publicó en la portada de la revista del Süddeutshe Zeitung un mensaje de Holzer cuyo original había sido impreso en tinta mezclada con la sangre de mujeres bosnias “donde mueren mujeres estoy totalmente alerta”, que provocó un gran escándalo entre el público. Con esta acción y con la serie fotográfica Sex Murder (asesinato sexual, 1993-1994) escribió frases sobre la piel de mujeres. Con ambas obras Holzer quería llamar la atención sobre los numerosos crímenes sexuales y violaciones que se producían en Bosnia.

 Inmaculada López Liñán

“Valencia, ciudad globalizada: movimientos sociales, arte comprometido y activismo desde finales del siglo XX hasta la primera década del tercer milenio”. Universidad Politecnica de Valencia, Valencia 2016.

 

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